domingo, 25 de febrero de 2007

24 de febrero de 2007


Es la tercera o cuarta vez que, sin darme cuenta, toco una tecla situada en la parte inferior izquierda y me cargo en un segundo todo el trabajo de varios días o de una hora. Y lo curioso es que si intento hacerlo a propósito no lo consigo.
Bueno, el caso es que estaba diciendo que remite la gripe, pero no mejora mucho mi estado de ánimo debido a condicionantes ajenos a la aventura. Comentaba también en el escrito que se ha ido al carajo, que para subir un poco la moral estoy recurriendo a la página de Andreu Mateu, el muchacho que está a apunto de rematar la travesía del Atlántico a remo, en solitario y sin apoyos externos.
En el justo momento que puse el dedo donde no debía, que no sé dónde es todavía, estaba diciendo que en estos momentos mi familia y José Ramón Meilán también suponen un gran apoyo. José Ramón, con su voz calmada y relajante, puede estar reventando de responsabilidades y dolor, pero en cambio no duda nunca en mostrarse amable o prestar atención. Es quizá la única persona que ha creído más que yo en mis proyectos y los ha valorado cuando, a veces, quien escribe no les encontraba sentido ni justificación. Desde aquí te envío un mensaje de afecto y de agradecimiento.
Y también espero que sanes.

No hay comentarios: