miércoles, 28 de febrero de 2007

27 de febrero de 2007


Riendas totalmente sueltas.


Siempre que las cosas se enderezan, después llegan los problemas porque aparece la masa atroz de uniformes deshechos en trizas acuáticas y melones descabezados por la horma de los zapatos azules que nunca he visto pero dicen que asientan muy bien en el pie derecho.
Siempre he creído que las cosas deben hacerse lo mejor posible para que así todo el mundo pueda mendigar un pedazo de caballo o una pierna asada con ensalada. Rima de maravilla la octava.
Ven y te enseñaré mi habitación llena de muñecas claras y azuladas. Entra, pasa, no tengas miedo. Son de carne y hueso, pero también las tengo de porcelana. Cuando entran los rayos del sol por la ventana, qué maravilla cuando entra todo eso por la ventana. Mis ropas brillan. Mi cara se alegra y me pongo en pie, de un brinco. Y me asomo por la ventana. Y veo los campos que hace días ya están más verdes porque un mendigo se ha dedicado todas las noches a pintarlos con pinceles delgados las briznas más finas y con brochas más gordas las matas. Gracias que has venido a pintar mis campos, mi bendito mendigo. Sólo pides todos los días un nuevo amanecer al sol y un cariño del viento en la mejilla, sólo un ligero soplido. Y después un traguito de agua en la fuente. Nada más y nada menos. Con eso le es suficiente para pintar de verde todos los pastos.
26 de febrero de 2007


Me encuentro bastante mejor anímicamente y el catarro parece que remite.
Estos días tendré menos tiempo para escribir porque estoy con los últimos preparativos.
Una vez que regrese de la aventura, publicaré el diario íntegro basándome en las anotaciones realizadas en Finlandia. También mostraré algunas de las fotos más representativas del viaje.

Todos cuantos vinieron
despejaron nubes y dudas.
Todos menos uno:
el del cuatro.
Mar, sal, agua,
y dardos.
Todos asintieron.
Mezclas de sangre.
Bodas negras.
Brincos y saltos,
y amores,
perdidos en llantos.
Todos firmaron.
Todos callaron.
Algas y patos.

martes, 27 de febrero de 2007

25 de febrero de 2007


Debe estar a punto de cascarse el moden del ordenador. Si revienta del todo quedaré aislado del resto del mundo, como un náufrago perdido en una isla desierta llena de:

Rincones que jamás nadie ha pisado ni visto.
Manantiales de agua pura; refrescantes, cristalinos.
Senderos de animales, muy estrechos.
Frutas que nunca he comido.
Bestias que no atacan ni escapan.
Lechos secos y mullidos para dormir tranquilo, como cuando era un niño.
Miradores de roca.
Murmullo de hojas.
Acantilados.
Y cantos de pájaros.


domingo, 25 de febrero de 2007

24 de febrero de 2007


Es la tercera o cuarta vez que, sin darme cuenta, toco una tecla situada en la parte inferior izquierda y me cargo en un segundo todo el trabajo de varios días o de una hora. Y lo curioso es que si intento hacerlo a propósito no lo consigo.
Bueno, el caso es que estaba diciendo que remite la gripe, pero no mejora mucho mi estado de ánimo debido a condicionantes ajenos a la aventura. Comentaba también en el escrito que se ha ido al carajo, que para subir un poco la moral estoy recurriendo a la página de Andreu Mateu, el muchacho que está a apunto de rematar la travesía del Atlántico a remo, en solitario y sin apoyos externos.
En el justo momento que puse el dedo donde no debía, que no sé dónde es todavía, estaba diciendo que en estos momentos mi familia y José Ramón Meilán también suponen un gran apoyo. José Ramón, con su voz calmada y relajante, puede estar reventando de responsabilidades y dolor, pero en cambio no duda nunca en mostrarse amable o prestar atención. Es quizá la única persona que ha creído más que yo en mis proyectos y los ha valorado cuando, a veces, quien escribe no les encontraba sentido ni justificación. Desde aquí te envío un mensaje de afecto y de agradecimiento.
Y también espero que sanes.

sábado, 24 de febrero de 2007

23 de febrero de 2007


Andreu Mateu llegará pronto a la Isla Martinica, cuando yo esté en plena travesía polar. Hoy le he enviado el siguiente mensaje motivacional, como él les llama:
“Creo que andas buscando la belleza y eso es muy peligroso porque, una vez encontrada, al ser humano sólo le queda esperar a que llegue el dolor, la tristeza y, finalmente, la muerte. El riesgo no está en los peligros del mar (ahogamiento, tifones, tiburones...) sino en el viaje que busca la plenitud interior, justamente porque se puede encontrar, y tú la has encontrado.
Soy Jesús García Juanes, el aventurero que te llamó para leer una cita de un libro (“agua salada”). Recuerda que podríamos realizar algún proyecto juntos: bicicleta, kayak, travesía polar, desiertos, etc.
Rema, rema... Lo eres todo: grumete, capitán y marinero.
Un abrazo muy fuerte”.



jueves, 22 de febrero de 2007

22 de febrero de 2007


He visto en la red un triciclo que podría valer para intentar los 5.000 Km en autonomía absoluta, es decir, cargando en él todo lo que se necesita para enlazar dos puntos que se encuentran separados por esa distancia.
¿Es posible física y matemáticamente? ¿ Con cuántos litros de agua y con cuántas calorías hay que partir del punto A para llegar al punto B sin perder más del 10-15 % de la masa corporal? ¿Con cuántas cámaras y cubiertas?
A 100 Km diarios se necesitarían 50 días para recorrer los 5.000 kilómetros. 50 días por un mínimo de 2 litros de agua al día –incluida la necesaria para cocinar- y un 1 k de comida son 150 kilos de peso, a lo que se debe sumar el resto del equipo, el triciclo y el peso del ciclista, en total unos 260 kilos. No salen las cuentas.
Probemos con 250 Km diarios. 20 días por 2 litros de agua, más... igual a 170 kilos: 40 de agua, 20 de comida, 10 de equipo, 30 de triciclo y 70 del conductor.
¿Se pueden subir y bajar cuestas a una media de 250 Km diarios desplazando un peso total de 170 kilos? No.
¿Y en un circuito llano? Depende. ¿De qué? De muchas cosas. Forma física y mental del ciclista, temperatura ambiental, lesiones, etc. Con calor aumenta el consumo de agua y si se acaba el agua, se acaba también la prueba.
Supongamos que se intenta en un circuito llano. 8 horas para dormir y 4 al día para comer y descansar suman 12 horas. El día tiene 24. Nos quedan 12 para pedalear. 12 por 20 Km a la hora son 240 diarios.
Siguen sin salir las cuentas porque no se puede pedalear a 20 Km por hora durante 12 horas al día arrastrando los primeros días 170 kilos. Habría que comenzar con 200 Km diarios y aumentar gradualmente la media a medida que se reduce el peso de la carga.
¿Es posible después de pedalear 4.700 Km recorrer 300 el último día.
Será cuestión de averiguarlo. Solo necesito un triciclo, 20 días y un circuito.
¿Alguien se apunta a una carrera de 5.000 Km cumpliendo las condiciones acordadas por todos los participantes?
Alucinante. 20 días seguidos administrando trabajo, agua, calorías y estudiando la estrategia en función del comportamiento y el estado físico de los contrincantes. Si se carga mucha comida y poca agua, o viceversa, uno la caga. Si se pedalea demasiado y se suda mucho, el agua se acaba. Si se va demasiado lento y se emplean más días, también se necesitarán más agua y alimentos.
Me río yo de la Fórmula-1.


miércoles, 21 de febrero de 2007

21 de febrero de 2007


Dolor de huesos, mucha tos y cabreo.